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De la compulsión de grabar todo. Entrevista a Carles Asensio

Por Talía Montt

El ejercicio de filmar todo lo que ocurre a tu lado, puede ser una fijación que desemboque, quizá, en una práctica cinematográfica. Tal como le sucedió a Carles Asencio, cineasta español que actualmente radica en México, y que vino a Veracruz para impartir el taller de Cine documental en el CIBEF con ayuda del H. Ayuntamiento de Boca del Río y la Casa de Cultura VeracruzANA.

Carles, quien ahora trabaja en la posproducción de un cortometraje y en la colaboración de otro guión, dijo que en sus inicios era compulsivo y que grababa todo: “Era casi un estilo de Cine directo”. Una vez filmé “durante una hora el trayecto que hacía de mi casa a Barcelona desde el tren, como un homenaje a los orígenes del cine y a La llegada del tren, de los Lumière”. El trayecto duraba una hora, los mismo que las cintas mini DV de 60 minutos, ahí se registró desde la puerta del tren hasta ver cómo iba amaneciendo, pues la salida era de noche y la llegaba de día.

También dijo que entre los 18 y 19 años, cuando estudiaba varias carreras universitarias, nunca terminadas; Filosofía, Trabajo social e Historia del arte, decidió pagarse la escuela de cine con las becas que le daban para estudiar en la universidad, pues lo que en realidad quería era saber o aprender de cine.

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Carles, platícanos, ¿cuáles fueron las experiencias por las que te interesó dedicarte al cine?

“Es una historia familiar, desde pequeño mis abuelos trabajaban en una sala de cine comercial en el pueblo en el que nací, en Sant Jeroni. Pasé mucho tiempo en la sala oscura, pero no fui consiente de que el cine era mi hogar hasta los 18 años, que es cuando uno realmente se pregunta si existe la vocación… yo diría que no, ¿porqué? Porque más que eso es un proceso de descubrimiento.

En mi caso yo no diría que nací para eso, sino que más bien lo descubrí… que el cine fue un hogar para mí. Y un sitio en el que me sentía cómodo era, en primer lugar, el patio de butacas. Como vi cine desde pequeño y de todas las clasificaciones; nunca me prohibieron ver ninguna película, iba a ver cine de adulto cuando, quizá, aún no aprendía a hablar. En mi adolescencia con mi abuelo, mi tío y mi padre, hacíamos salidas a la ciudad más cercana a ver estrenos de películas, y eso era todo una experiencia, ya no era sólo ir al cine, sino compartir todo un viaje con mi familia”.

Cuéntanos más sobre los trabajos que has realizado

Cinema mundial: 1957 -2007, es un cortometraje de 21 minutos, “fue el primero con el que puede ir a festivales y ganar los primeros reconocimientos. Este proyecto me dio mucho alegrías porque fue el primero”. El cual surgió cuando “el cine de dónde yo nací y crecí, estaba ya en proceso de cierre. Mi abuelo y mis padres lo comentaban porque yo estaba viviendo en Madrid. Decidí ir a filmar durante un día; toda una sesión desde la cabina de proyección”, para así ver el trabajo de los proyeccionistas. Fue este el proyecto que realmente me bautizó como cineasta.

“El siguiente fue el primer largometraje documental, que se llama Después de la mamá y la puta, es una película sobre la mujer y la juventud. Estaba bastante preocupado por la situación que estábamos viviendo en el 2008 -2009 en España, que era como una crisis total, no sólo económica, sino de actitud, de cambio, de ser capaces de explicarse los problemas de nuestro alrededor, y no sabía cómo filmar esa crisis del presente. Estuve escribiendo un guión y luego me di cuenta que lo mejor que podía hacer era filmar lo que estaba sucediendo en el momento y escuchar a las personas, a las mujeres, porque en este caso creo que no les han dado tiempo de decir de lo que piensan, lo sienten y lo que está viviendo. Es una película que el 90% de la imágenes son primeros planos de mujeres. Sí, es una película atípica y todo pasa en un salón porque lo más importante son sus rostros y escucharlas hablar de temas no tan comunes o en situaciones son tan comunes”.

 Así, Carles nos siguió platicando sobre los demás trabajos que ahora realiza, y que aunque son más de uno, asegura que ya ha logrado organizarse y enfocarse más en cada uno de ellos, es decir, ya no con esa compulsión que tenía antes. No obstante, aún conserva más de 2mil videos; fragmentos pequeños de impresiones, bares, personas y fiestas, que filmado en diferentes formatos y que ha acumulado en los 4 años que lleva fuera de España, para en un momento hacer una video instalación con ellos o un diario web.

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