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Entrevista a Analeine Cal y Mayor

por Talía Montt

La personas que nos dedicamos al cine, y al arte en general en México, somos más guerreros. De acuerdo con Analeine Cal y Mayor, cineasta mexicana egresada del Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), ha participado en diferentes rodajes como directora y asiste de dirección en México y el extranjero, ya no es suficiente depender de instituciones para poder desarrollar una película, sino intentar hacer películas de muy bajo presupuesto y recuperarlo, porque sí se puede, ya sea en taquilla o con ventas a canales de televisión, internet, etc.

14296-large“The boy who smells like fish” (El niño que huele a pez) fue su opera prima, misma que escribió y dirigió mayormente en Canadá y salvo algunas escenas en la CDMX. Fue una película grande para estándares de México y con actores reconocidos como Carrie-Anne Moss, aunque a final de cuentas, dice Analeine, el sistema de trabajar en cine, sobre todo en el set, es muy parecido independientemente del país que sea.

– He estado en muchos tipos de películas, la verdad, no sólo como directora sino como asistente de dirección, casi todas se han financiado a través del IMCINE y algunas otras con EFICINE, pero tengo otros amigos que hacen películas más personales y con presupuestos que no superan el medio millón de pesos como: Artemio Narro (Me quedo contigo), Max Zunino (Los Bañistas) y Santiago Mohar (Los muertos) por mencionar algunos. Ellos sin son independientes al 100% porque se apoyan, por ejemplo de fondeadora, de su propio dinero y hasta del de la tía.

Analeine ahora trabaja en dos proyectos. Uno es la producción de su primer documental “My last laft”, y el segundo, la edición de su segunda película “La voz de un sueño”. El documental retrata un tema controversial que es el de la eutanasia.

7d4ea29964b6548cddbaa07532b008ea– Empecé a filmar a un doctor australiano que es conocido como el máximo representante pro eutanasia en el mundo, y por dedicarse a ello tiene muchos admiradores y mucha gente en contra que lo odia. En esta etapa de su vida, 68 años, se cansó de tanto acoso y decidió volverse comediante; hizo un show en el que habla de cómo matarte si ya estás muy enfermo, de este modo, el doctor ha encontrado la forma legal de hablar de sus propios métodos.

Por otro lado en “La voz de un sueño”, que filmó en Michoacán, experimentó por primera vez el trabajar en un proyecto que no era suyo, pues ella sólo fue contratada por el productor para dirigir la película, no escribió el guión, no eligió el equipo con el cual trabajar y trabajó con algunos no actores, pero al final, dijo, salió muy bien, fue una experiencia buena y nueva.

– Es una película de productor, digamos, como así se estila en EU. Es un esquema un poco raro en México, pero estoy contenta de que me hayan invitado a dirigir algo que no era mío y ahora estoy en la edición y la música de esa película. Es un drama costumbrista que tiene a actores como Patricia Reyes Spíndola, con quien nunca había trabajado, y otros más jóvenes como Adriana Paz que ganó el Ariel el año pasado. Además de Salvador Sánchez, quien tiene como 90 filmaciones entre telenovelas y películas.

-Creo que es más trabajo el dirigir un proyecto que no es tuyo, por ejemplo, cuando dirigí “The boy who smells like fish” me senté a escribir los planos porque ya los tenía todos en la cabeza y desde que lo estaba escribiendo ya me imaginaba los ángulos. Y en la segunda me tardé más porque tenía que pensar en dónde tenía que poner la cámara.

Además de tener experiencia como directora, Analeine también escribe guiones y da cursos sobre dirección de actores.

– Me ha funcionando muy bien un taller que me hice para trabajar exclusivamente con actores que no es para primer año, porque eso tiene que ver más con lenguaje cinematográfico que es el hecho de pasar de una guión a planos y así poder contar la historia. El trabajar con los actores está en un siguiente nivel en donde ya no se toca  el tema de la puesta en escena. Entonces me di cuenta que en México hay un vacío de cómo trabajar con actores, porque tú puedes saber mucho de técnica y al final descuidar esta parte. Incluso hay directores que no tienen idea de qué se trata su escena y la motivación de cada personaje. Además, hay directores que gritan mucho o están muy tensos y en mis filmaciones no se grita, estamos bastante relajados y aunque hay mucho trabajo yo creo que al actor hay que tratar de relajarlo, y de hecho es lo que les digo a mis alumnos en mis clases.

En este sentido, dijo que el hecho de trabajar con no actores en “La voz de un sueño” también fue un reto.

A un actor entrenado le puedes pedir en la misma escena diferentes objetivos, en caso, claro, de que veas que no te está funcionando lo que te da o simplemente porque quieres probar algo diferente. En cambio, con un no actor primero tienes que castear a alguien que se parezca al personaje, que tenga una vida cercana, una clase social cercana. Aunque con los diálogos sí cuesta un poco más de trabajo que no se rían, que no vean a la cámara, etc.

Finalmente, dijo sentirse contenta con las experiencias que ha tenido tanto en los rodajes como en las clases, pues cuando le pregunté sobre su experiencia en Veracruz dijo que urgía un espacio en el puerto para par tomar clases de cine de manera más seria y profesional

-A veces es mejor no venir a la CDMX porque aquí es donde están las carreras, pero también es importante desarrollar proyectos en tu ciudad con tu propio punto de vista, ya que cada ciudad o estado va a tener una mirada diferente, entonces, al final lo que hay que trabajar es un buen nivel de guión [antes que la locación]. Es tanto el trabajo de hacer una película, ya de filmarla y terminarla que no puedes hacerla sin un guión listo porque implica años de esfuerzo.

 

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